
Un hilo rojo en la Casa Blanca
Lluís Bassets (de su blog)
La geometría política internacional es el territorio más reluctante a los cambios. Cambian los Gobiernos, incluso los regímenes, pero las relaciones exteriores siguen transcurriendo a lo largo de los años y a veces incluso de los siglos por caminos similares. EE UU no es una excepción. De un lado, está el debate político y la retórica de los discursos; pero del otro, están las continuidades, sobre todo, en política exterior. Entre Bush padre y Clinton, entre Clinton y Bush hijo y entre Bush y Obama hay muchas diferencias, algunas de calibre moral y político suficiente como para descalificar a unos y salvar a otros, pero hay un hilo rojo inconfundible que les une a todos ellos.
Si hay un documento donde se pueden observar en detalle las continuidades y discontinuidades entre los diferentes presidentes respecto al papel de EE UU en el mundo este es el que lleva como título Estrategia Nacional de Seguridad, elaborado por la Casa Blanca cada cuatro años para analizar el mundo en el que vivimos y designar los principales peligros y amenazas que pesan sobre la superpotencia. Esta pasada semana Obama presentó por primera vez el suyo, en el que ha pasado a limpio las ideas que ya le habíamos escuchado durante la campaña y luego, ya como presidente, en sus numerosos discursos sobre política exterior. No hay, pues, novedad alguna; aunque sí la posibilidad de percibir con mayor claridad los énfasis y también la textura de este hilo rojo que recorre todas las presidencias.
La nueva estrategia nos dibuja una superpotencia que ha perdido arrogancia, escarmentada por las bravuconerías de la anterior etapa, que se dispone a adaptarse a un mundo multipolar. EE UU no es un poder solitario, capaz de modelar el mundo a su gusto y de actuar con independencia de lo que piensen sus aliados. Con Bush, EE UU establecía la condición necesaria y suficiente para cualquier decisión: "Si y solo si", en lenguaje de la lógica formal. Bastaba que Washington decidiera algo para que la decisión se tomara; y si se quería tomar una decisión había que conseguir necesariamente la voluntad de Washington. Con Obama, ya no es así: EE UU es la superpotencia necesaria pero ya no es la superpotencia suficiente.
Consecuencia de este cambio, ha abandonado la anterior doctrina de la guerra preventiva, que le permitía actuar unilateralmente y sin atender a la legalidad internacional cuando consideraba que su seguridad podía estar en riesgo, aunque no existieran pruebas sobre la inminencia de una agresión. Pero Obama se ha reservado la posibilidad, se supone que excepcional, de una acción unilateral si los intereses norteamericanos lo exigen. Y ha mostrado su objetivo engarzado en el hilo rojo: como no podía ser de otra forma, quiere mantener la superioridad militar en el mundo y la capacidad de disuasión nuclear, que no considera incompatible con la desaparición a a largo plazo de este tipo de armas.
Obama tiene una idea compleja, pragmática y equilibrada, basada en una voluntad inicial de atender al Estado de derecho y a la legalidad internacional, respecto a los grandes dilemas con que se enfrentan los Gobiernos entre la seguridad y la libertad de sus propios ciudadanos o entre la defensa exterior de los intereses y la imposición de los propios valores. Bush lo resolvió por una vía tan sencilla como catastrófica, que consiste en imponer un sistema de dobles raseros: entre el territorio nacional, donde tienen vigencia los derechos y libertades, y la escena internacional, donde se aplica la ley del más fuerte, que es la de los militares y agentes norteamericanos (con el limbo suplementario de cárceles ilegales como Guantánamo); y entre los países amigos y aliados, con los que se practica la indulgencia democrática, y los enemigos, a los que se les exige los mayores estándares liberales e incluso se procura su derrocamiento.
Nadie habla ya de la guerra global contra el terror y del eje del mal de Bush, y esta es quizás la novedad más vistosa. El terrorismo no es un enemigo global sino una táctica del enemigo que puede surgir en el interior del país. Se le designa por su nombre: Al Qaeda y sus filiales; pero la mayor amenaza son las armas de destrucción masiva y, en concreto, las nucleares en manos de países que incumplen sus obligaciones internacionales, de los que el documento designa a dos: Corea del Norte e Irán. Para combatir estos peligros, no basta con las armas: la diplomacia, la innovación, las nuevas energías y una economía sana son también parte de la seguridad. Lo más interesante es la vinculación entre déficit público y seguridad que establece la doctrina Obama: ahí no hay hilo rojo. La guerra de Irak, además de injusta y desacertada, ha sido un pozo negro para el presupuesto, un trillón de dólares según Stiglitz, y por tanto uno de los motores de la crisis. Si EE UU quiere mantener su hegemonía e influencia, debe regresar a la senda de la prosperidad y la responsabilidad fiscal, un consejo que sirve para todos.
China busca explotar hierro en la Costa Sur
Según una presentación de la empresa Tikal Minerals, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) autorizó 3 licencias de reconocimiento a la minera para buscar hierro en una extensión de 5 mil 912 kilómetros cuadrados que abarcan prácticamente toda la costa del Pacífico, con excepción de tres pequeñas reservas naturales, que incluyen al Manchón-Guamuchal y Monterrico.

Sociedad y cultura
- El año 2012 en el calendario maya
- Extractos de la investigación realizada por
- Carlos Barrios, historiador y antropólogoLa
- flor de sulm, Vicente A. Vásquez B.
- El limbo, Vicente Antonio Vásquez B.
- El Vaticano condena otra vez a Saramago tras su muerte, Miguel Mora
- Entrevista al escritor Vicente Vasquéz
- Por José Barrera, escritor guatemalteco
- Tecnología y democratización de medios, Frida Modak
- NACIONALES
-
Las demandas del campesinado, Factor Méndez Doninelli
-
Maru: la mujer de los dieces, Arturo Soto Gómez.
-
Reencuentro con la generación de los setentas, Byron Y. Barrera.
- INTERNACIONALES
-
Asesinato del mar, desastre en el Golfo de México, Alfredo Saavedra.
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Lula se va por la puerta grande,Alan Clenndening.
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Mujeres desnudas causa de terremotos, sentencia gran Mullah de Irán, Alfredo Saavedra..
- Un hilo rojo en la Casa Blanca, Lluís Bassets.
Opiniones de los lectores
Guatemala en caída libre al lecho marino
Lic. Carlos Maldonado
cmaldonado@infom.org.gt
Guatemala, abril.- Como en los mejores tiempos del colonialismo más empedernido, la noticia que recogió Prensa Libre el 15 de abril de 2010 en su página 2, donde describe que a la sombra del procónsul gringo, Stephen MacFarland, el gobierno a través de Álvaro Colom y los personajes del CACIF, expresaron su compromiso de reanudar el diálogo sobre el urgentísimo Pacto Fiscal, confirma que esas prácticas no han desaparecido con la modernidad y el advenimiento del siglo XXI. Al contrario, de parte de los Estados Unidos la carga injerencista se ha redoblado en el mundo y América Latina, territorio más cercano a él, sufre sus peores intromisiones.
El CACIF requirió de su mandamás para amansar al Ejecutivo y aquél solo necesitó del pellizcón yanqui para aceptar las condiciones. Y, como la pita se rompe por lo más delgado, es indudable que los nuevos impuestos vendrán como carga sobre las espaldas de los trabajadores, como siempre. Esbozos de eso hay muchos, por ejemplo, la propuesta de los oligarcas de aumentar el IVA del 12 al 13% o, en el mejor de los casos, arbitrariedades concretas donde el gobierno se ha convertido en el oponente de su población mayoritaria a quienes dice atender y defender, como fue el abusivo aumento del azúcar de parte del oligopolio de los productores del edulcorante y el alza en los combustibles de manera inmediata a pesar de que los stocks que se consumen hoy con el precio nuevo son los que compraron hace tres meses, por lo que no habría razón de elevar su precio. Otra experiencia para demostrar que el gobierno a través de sus dependencias como la DIACO, no funciona a favor de toda la población sino de una minoría acaudalada que sigue exprimiendo a todos.
Es vergonzoso que las acciones fundamentales, trascendentales como las que aglutina, en este caso, el Pacto Fiscal y que debieran discutirse entre guatemaltecos tengan que pasar por la bendición de la Embajada gringa. Una prueba más que aunque no se los pidan los funcionarios y empresarios, llevan cacao de ofrenda a los dioses para que los orienten y más que todo para escuchar sus mandatos. Con actitudes como ésta, jamás gozaremos de una verdadera autodeterminación por más que la propaganda oficial lo anuncie con bombos y platillos, sin embargo, la gente sencilla del común, como usted y yo, que formamos la mayoría, no somos tontos, sabemos de la pata servilista de la que cojean estos comediantes desde tiempos históricos. En ellos no se puede encontrar una mínima veta de dignidad y soberanía. Solo con una pizca de ese refulge la gente, no dudo, apoyaría la senda libertaria. Pero eso sería pedir peras al árbol socialdemócrata. Para este gobierno pasó su oportunidad de conducir ciertas ilusiones que provocó entre los humildes y Guatemala, seguirá camino en su naufragio, al lecho marino.