El limbo

Vicente Antonio Vásquez B.

Don Judas Iscariote, el supuesto traidor que vendió a Jesús por treinta míseras monedas, no fue el hombre vil y diabólico que todo el mundo creé, pues sólo cumplió  con la misión que se le asignó. Como quien dice, fue un actor que siguió al pie de la letra un guión que ya estaba escrito y Jesús lo sabía de antemano, pues él también estaba incluido en el mismo rol y con el papel estelar.


Y como había que guardar las apariencias para despistar a las masas, don Judas murió en un escenario montado a propósito, que incluía un árbol y una económica soga. Pero luego, surgió un pequeño problema de conciencia, ya que su alma no se podía enviar al infierno para que sufriera como cualquier ente maligno y mucho menos al cielo, en donde con razón, hubieran protestado sus moradores, quienes para llegar a ese idílico lugar tuvieron que pasar por  múltiples sacrificios y vivir en santidad, privándose de muchas cosas agradables, pero señaladas de pecaminosas.


Según nos cuentan las crónicas del más allá, en el cielo, siendo uno, existen muchas moradas, unas habitadas y otras en espera de huéspedes. Fuera de ese cielo, existen otros puntos de destino, tales como el temido infierno que, a pesar de su mala fama, muchas personas se encuentran haciendo méritos suficientes para que sus almas pasen a ocuparlo. El cielo y el infierno, son como quien dice, el alfa y el omega de esos habitáculos.  Pero en medio de ellos existen otros centros, quizás más habitados, siendo el Limbo y el Purgatorio.


El Limbo con sus dos grandes apartados. Uno, para las almas de los santos y patriarcas de la antigüedad, quienes hasta hace poco permanecían en espera del día de la redención del género humano. Era cómo quien dice una antesala obligada, mientras llagaba ese glorioso día y luego serían trasladados al cielo. Y otra sección, para las almas de los niños que murieron antes del bautismo. Aunque estos chiquillos ya venían marcados por el pecado original, aún no habían tenido oportunidad de ejecutar sus propios pecados y por ello, se les permitía ocupar esa mansión. 
Y por último, está el Purgatorio, otro lugar de paso, en donde residen las almas de los católicos, que aún requieren de los últimos retoques, puesto que murieron en estado de gracia de Dios, pero que necesitan purificarse por algún tiempo, antes de alcanzar la gloria. Mientras que ese momento les llega, pasan el tiempo con trabajos y penalidades, tostándose a fuego lento, pero con menor intensidad que los huéspedes de don Sata, y con la esperanza de salir y volar sin escalas, al ansiado cielo, cuando sea el instante oportuno.


Pues don Judas Iscariote, el que de acuerdo con su papel, vendió a Jesús por treinta monedas, se encuentra en el Limbo, gozando de paz y tranquilidad, mientras le llega el tiempo de la reivindicación, porque aunque el acto de traición que en apariencia realizó con esa transacción comercial, merecería el repudio general, no lo hizo por voluntad propia, si no para que se cumpliera lo que estaba escrito. Y como el que es mandado no es culpado, discretamente se le situó en ese lugar, mientras pasaba un tiempo prudencial y se enfriaban los acontecimientos. Ahora es el momento, pues debido a recortes presupuestarios, el limbo va a ser clausurado. La sección ocupada por los santos y patriarcas de la antigüedad ya fue desocupada y la dejaron como cualquier casa de alquiler, sin barrer y con claras huellas producidas por el descuido. Sus antiguos moradores, al grito de ¡ya!, salieron en desordenado tropel y felices pasaron a ocupar algunas de la múltiples moradas del Cielo.


Judas ha quedado solo en esa Sección, en donde por mucho tiempo pasó desapercibido, confundiéndose entre sus antiguos moradores, gracias a su actuar  discreto y a su movilidad continua. Ahora sufre de soledad, pues no se le permite pasar a la sección de los niños debido a los reglamentos férreos de esas regiones y por precauciones ignotas. En la actualidad,  El Vaticano hace las gestiones para la clausura de la  sección de los niños y así el Limbo pasará a la historia y don Judas tendrá que ocupar otra morada. 


En paralelo con el cierre del Limbo, se gestiona  la reivindicación de don Judas y al quitarle el peso de la culpa, por ende, se le quitará también al pueblo judío. Mientras se cumple con esos engorrosos trámites celestes, pero no por ello menos burocráticos, el Izcariote tendrá que pasar algún tiempo en el Purgatorio, mientras purifica su alma o clausuran esa otra institución de paso y no está lejano el tiempo que eso suceda, según noticias mediáticas de última hora.


Aprovechando el cierre del Limbo y la inminente reivindicación de don Judas, judío de nacimiento, pero quien con su acción afectó a toda una nación que nada tuvo que ver, y que por ello le ha causado tristes y lamentables inconvenientes en el devenir de los tiempos, sus abogados han empezado con las apelaciones correspondientes. 

Las apelaciones, en honor a la verdá,  más se deben a que don Judas no fue ejecutor por voluntad propia y arguyen que por esa razón se le protegió y se le guardó discretamente por años en el Limbo, al amparo de cualquier sufrimiento. Los leguleyos consideran que, ahora, mientras se cumplen los tramites de su liberación de culpa, no tiene por que pasar al Purgatorio, como dicen, a purgar y a sufrir por algo de lo que no es responsable, aunque así sea por mínimo tiempo, antes de alcanzar la reivindicación, el Cielo y los altares.

 

 

 

 

China busca explotar hierro en la Costa Sur

 

Según una presentación  de la empresa Tikal Minerals, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) autorizó 3 licencias de reconocimiento a la minera para buscar hierro en una extensión  de 5 mil 912 kilómetros cuadrados que abarcan prácticamente toda la costa del Pacífico, con excepción de tres pequeñas reservas naturales, que incluyen al Manchón-Guamuchal y Monterrico.

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